MAURO

 Hoy es el cumpleaños de Mauro, un amigo que mataron hace casi 6 años. Es una de las muertes que marcó mucho, y eso que cargo con 31 en la espalda. No solo por el suceso en sí, sino por lo que él representaba para mí en ese momento. Nos conocíamos hace banda de tiempo, pero todo ese año previo habíamos forjado una relación fuerte. Fue el primero que se dió cuenta de mis fortalezas políticas o mejor dicho que era pillo. Siempre fuí una persona introvertida y callada, no me metía con nadie ni con nada, tampoco opinaba pero sí observaba, sí sabía moverme en las sombras. Él se dió cuenta de eso, escuchó mis silencios. Él sabía que yo no compartía nada la vida que estaba llevando él y todos nuestros amigos, tenía mís críticas pero siempre estaba cuando me necesitaban. 

Nunca me juntaba con ellos, era el reclamo de mis amigos, solo aparecía en las navidades y año nuevo, después nada. Una navidad, en 2019, se fueron todos los pibes y quedamos los dos, sucedió algo que no me lo esperaba: tuvimos una charla mano a mano. Nos dijimos todo, pude decirle todos mis enojos y mis miedos, no quería que les pase algo. El barrio estaba picado, en un mes y medio había muerto 5 pibes en enfrentamientos, tiroteos día por medio, las fuerzas de seguridad liberaban las zonas. Durante meses me llegaban noticias que sicarios estaban buscando a mis amigos, y no era cuento: el sicariato venía cometiendo hechos. 1 mes antes de esta charla, pasó un auto y les dispararon a ellos, uno de mis amigos perdió parte de su pierna por ese hecho. Por eso estaba preocupado.

Y tuve esa charla, pude decirle todo lo que me molestaba, describiendo a cada integrante de nuestro grupo, él también me dijo las críticas que tenía de mí. Los detalles no lo diré jamás, ni nada de lo charlado ese día, quedará entre él y yo. Lo más lindo fue que ninguno se enojó, sentimos una lealtad mutua, una verdad que no siempre se dice, o se transforma en reclamo pero no, nuestra conversación fue distinta. Nos abrazamos y escuchamos ¨Roncanroles sin destino¨ de Callejeros y ¨Homero¨ de Intoxicados. Desde esa noche/mañana todo cambió, nuestro vínculo se fortaleció a punto tal que cuando nos juntábamos con el grupo, él me llamaba a parte y nos poníamos a hablar. Me consultaba sobre cosas, hablábamos de política y de muchas cosas más. Me había dado un lugar que no esperaba y una visibilidad que tampoco buscaba. 

Él estaba orgulloso del camino que había elegido, no quería que agarre el camino que tenían ellos. Se mandaban muchas cagadas, cuando se escuchaban tiros, yo les escribía para saber si seguían vivo, cuando me contestaban sentía alivio. Toda una locura fueron esos meses, mientras crecía cada vez más nuestra amistad. Para su cumpleaños, ya en 2020, un día como hoy, él no me invitó a salir porque no quería que esté en los ambientes que ellos se movía. Y eso también lo valoré un montón, estaba cuidándome de alguna manera u otra. 

A las dos semanas de su cumpleaños lo mataron. Pasaron apenas minutos del 25 de febrero, cuando estaban caminando por uno de los pasillos y justamente un sicario les disparó a él y a mis amigos. Las balas le dieron a él y a otro pibe. Murió en el hospital. Esa madrugada fue eterna, mis amigos buscaron revancha, los que le habían pagado al que disparó, no se quedaron atrás. Los que no fuimos en busca de venganza, los fuimos a buscar para que no les hagan nada, no queríamos que maten a otros, pero cuando llegamos nos empezaron a disparar desde los techos de las casas, desde los costados, no sé de donde más, solo recuerdo estar corriendo y sentir un zumbido de la bala, también cuando impactaban en las paredes. De pedo no mataron a nadie, solo atiné a esconderme atrás de un volquete. Después de eso, solo me senté en la esquina donde nos juntábamos y toda la noche escuchar tiroteos. Así hasta las 8 de la mañana. No pude cerrar los ojos por casi dos días.

Después de eso, sucedieron muchas cosas más que no detallaré porque este texto sería eterno. Tampoco es la intención, quiero recordarlo de la mejor manera, a veces pesa, no voy a mentir, pero acá sigo en este camino, cuesta un montón. La única forma de recordarlo a él y a cada uno de los pibes es apostando a los colectivo, aún cuando hay momentos que me agota y me cansa. Sigo por ellos, para construir un futuro mejor, es que a la forma de cada uno, siempre quiso. 

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